El reto de los cirujanos de cabeza y cuello

octubre 26, 2010

 Poco se habla de  una serie de patologías tumorales ubicadas en el área de cabeza y cuello, específicamente todas las que tienen lugar sobre ambas clavículas, hasta la base del cráneo; exceptuando al sistema nervioso central, es decir, el cerebro. De resto, desde la base del cráneo hacia abajo, son los cirujanos de cabeza y cuello los encargados de evaluar, diagnosticar y tratar toda esa serie de enfermedades tumorales tanto benignas como malignas y es a estos especialistas a quienes deben consultar.

La mayoría de los pacientes que acuden a la consulta especializada son referidos por otro especialista porque todavía la gente no cuenta con muchas herramientas de información para poder llegar a los subespecialistas. “Una de esas maneras es ir a los principales hospitales oncológicos en Venezuela, como son el Hospital Oncológico “Padre Machado” -donde me formé-, el Hospital Oncológico “Luís Razzetti”, ambos en Caracas, y por último, el Hospital Oncológico de Valencia”, explica el doctor Alirio Mijares Briñez, del Centro Médico Docente La Trinidad. En total, ejercen alrededor de 20 especialistas en toda Venezuela dedicados a estas  patologías. La mayoría de ellos se encuentra en el área metropolitana de Caracas, tanto en los centros públicos mencionados como en algunos de los privados.

Ya no sólo es el desconocimiento de la población sobre los cirujanos de cabeza y cuello, sino de los colegas especialistas, entre los cuales muchos no saben de la existencia de la especialidad por ser relativamente nueva en nuestro país y se ha venido desarrollado en base a los adelantos científicos, docentes, recursos humanos y tecnológicos  que nos permiten lograr el éxito deseado en la mayoría de los casos. Hace más de 30 años hacían cualquier operación de cabeza y cuello que implicaba mutilación, deformidad, desfiguración. Hoy no es así, gracias a las técnicas nuevas reconstructivas que permiten hacer la ablación del tumor en esta área con el menor daño posible y con la menor secuela cosmética.

El objetivo principal de la subespecialidad de cirugía de cabeza y cuello es la prevención, diagnóstico; tratamiento y sobre todo brindar una mayor calidad de vida a aquellos pacientes que se encuentran en tratamiento paliativo. La meta cosmética y funcional al realizar  una cirugía de la lengua o de la boca o de la nariz, permite al paciente  tener la capacidad de poder respirar, comer, hablar, mantener la deglución, conocidas como funciones básicas del ser humano.

Entre los tumores comunes motivo de consulta están las enfermedades de la piel, cabeza y cuello, tumores o masas en los oídos, nariz, garganta, laringe, esófago cervical, glándulas salivales, cirugía de base de cráneo, ojos, tiroides, ganglios linfáticos, entre otros. Ese conjunto de patologías lo pueden manejar y tratar en forma adecuada.

CULPABLE: EL CIGARRILLO!

Hay factores de riesgo para padecer estas enfermedades, pero  el principal es el cigarrillo, de hecho el 90 por ciento de los pacientes tratados fuman o han fumado alguna vez en su vida. El chequeo prematuro y preventivo es aconsejable porque si el individuo tiene un antecedente es vital un chequeo precoz con la misma intención de quienes acuden a hacerse una citología vaginal o visitan al odontólogo por el chequeo anual, es prudente examinarse también el área de cabeza y cuello o sea la garganta, oídos, laringe, sobre todo si hay síntomas.

El médico otorrinolaringólogo,  por lo general, trata muchas patologías benignas inflamatorias en áreas conocidas del oído,  nariz o   garganta. Si esas patologías inflamatorias pasan a ser tumorales benignas o malignas, es preferible consultar al cirujano de cabeza y cuello porque, quizás, en algunos casos  posee mayores recursos técnicos para el diagnóstico terapéutico  vinculado al adecuado manejo de estas enfermedades. “Cuando por ciertas circunstancias las personas tienen un tratamiento que no mejora los síntomas que presenta,  es importante consultar  al cirujano de cabeza y cuello para descartar algún otro proceso que esté  sucediendo y no se haya tomado en consideración”, aconseja Mijares Briñez.

OLORES QUE DELATAN

El diagnóstico es muy sencillo, sobre todo al usar la mayoría de los sentidos de los especialistas en cabeza y cuello que  proporcionarán la capacidad de saber si el paciente tiene una lesión maligna y hasta el tipo de lesión maligna debido, inclusive, a los olores particulares que desprenden los mismos. Uno de los aspectos en los cuales insiste el cirujano de cuello, es que “a nivel de docencia a residentes en formación -al igual que todas las especialidades médicas- es que somos una especie “detectives” que muchas veces vemos pacientes, los cuales acuden a la consulta con una batería de exámenes para que les revisemos  y debemos dejar inicialmente a un lado los exámenes, pues la idea es primero ver  cómo empezó el padecimiento, en qué circunstancias, etc., los antecedentes del paciente. Luego nos fijamos detenidamente en lo que veamos, toquemos, escuchemos y olamos para saber diagnosticar lo que el paciente tiene”.  Olfato  y visión del especialista van tras la pista del tumor, incluyendo la parte auditiva, que a su vez ayuda cuando al examinar pacientes con ciertas obstrucciones aéreas importantes detectables al escucharlos, aunque el paciente diga que se siente bien. La mayoría de las veces, apenas con estos recursos, sin ver los exámenes, el especialista se orienta sobre el diagnóstico del paciente que consulta.

En el consultorio se trabaja con equipos especializados, sobre todo de endoscopia, cuyo uso no amerita sedación ni anestesia general y que además no producen mayores molestias. Tales herramientas diagnósticas permiten ver oídos, cavidad nasal, senos paranasales, laringe, faringe hasta la entrada del esófago. El paciente puede ver en vivo, al igual que sus familiares, el problema que padece.

Así es posible visualizar todas las áreas importantes donde nacen los tumores. Luego se indican estudios confirmatorios como la tomografía computarizada, resonancia magnética nuclear o  ambas, con o sin contraste dependiendo de los casos, gammagrama de la tiroides o de todo el cuerpo.  El PET SCAN  en muchos casos  permite visualizar algunos tumores que están naciendo antes de ser evidentes clínicamente. Todos estos estudios  se solicitan de acuerdo a cada patología y es el   cirujano de  cabeza y cuello quien debe solicitarlos  individualmente a cada paciente, pues   si bien muchas patologías son similares el tratamiento siempre debe ser  personalizado.

 CIRUGÍAS MÁS SEGURAS

 Es sumamente importante ante el tratamiento quirúrgico, el diagnóstico obtenido al examinar al paciente, los estudios que le realizaron y la citología o biopsia, de gran ayuda terapéutica. Así como sucede en la ginecología cuando indican una citología, pues en cirugía de cabeza y cuello es usual indicar biopsia y citología de la tiroides o  de las glándulas salivales y otros sitios, sobre todo de ganglios o bultos en el cuello.  Al quirófano no llegan para “ver” que tiene el enfermo, sino que van directo  a  solucionar algo bien definido por su nombre específico. No es el momento de “explorar” en cabeza y cuello, si no que  tratan una enfermedad determinada. No es como se hacía antes, por ejemplo, en el abdomen  cuando se decía que había que hacer una  exploración para saber que estaba pasando. La visión del oncólogo es distinta, porque va con un diagnóstico preciso, certero a tratar. Apoyados en la actual tecnología maravillosa de imágenes con que contamos en nuestro país nadie debería ir a ciegas a una cirugía. Tampoco se requiere viajar a otro destino  porque contamos con los recursos humanos y técnicos necesarios para el tratamiento de estas afecciones igual que un país de  primer mundo.          

 El tiempo de estas cirugías va desde operaciones muy cortas a otras largas, dependiendo de la ubicación del tumor. La reconstrucción es un arma novedosa del presente. “El país cuenta con un gran número de cirujanos plásticos reconstructivos altamente especializados, que  permiten  hacer una ablación tumoral con el menor impacto posible en la cosmética del paciente y  así, finalmente, lograr una buena calidad de vida”, asevera el cirujano de cabeza y cuello.           

 El manejo de complicaciones  es de sumo interés ante los procedimientos efectuados en esta área   debido a las modernas terapias  de  radio o quimioterapia o ambas combinadas, inclusive  previo a un procedimiento quirúrgico, lo cual implica que el paciente tiene de por si un tratamiento algo agresivo y la calidad de sus tejidos no es la misma y podría cicatrizar con menos calidad o  cierta tendencia a infecciones o a que se vayan los puntos. A veces al finalizar la cirugía todo está perfecto, pero hay que saber manejar lo que se avecina. Un aspecto sumamente importante del entrenamiento especializado es el manejo de las posibles complicaciones, lo cual conduce a estar enterados  y previsivos al momento en  que el paciente recibe los tratamientos oncológicos.

 En cuanto a estadísticas de la aparición de estos tumores, asegura Mijares Briñez que “son más frecuentes en hombres, pero sobre todo por el hábito tabáquico, aunque en el presente las cifras están casi parejas porque las mujeres al integrarse a la sociedad  fuman más”. No es que se diagnostiquen hoy más que antes, sino que hay más difusión de las patologías en la comunidad.

 METÁSTASIS

 La palabra metástasis para quienes no están vinculados al mundo de la salud, significa que se “regó” el tumor en el cuerpo. Para los oncólogos se trata de una célula que migró de un sitio donde nació y se fue a otro lugar. El hecho de que se traslade esa célula no implica gravedad ni muerte, sino todo lo contrario. Muchas veces implica que se debe tratar no sólo el lugar donde nació sino el sitio donde se pudo esparcir. Los tratamientos actuales son tan eficientes que en la mayoría de los casos el paciente se cura. Por ejemplo, en los cánceres de tiroides al tener tumores primarios y metástasis, al hacer la cirugía de ambos e indicar el tratamiento correspondiente al paciente le va estupendo, la mayoría tiene una evolución con más de 95 por ciento de sobrevida, en la mayoría de los casos.  No es la implicación de hace años cuando metástasis era igual a muerte. Hoy en día no sucede así. Si hay tumores todavía, como los melanomas y otros tumores muy agresivos con otras implicaciones, pero más del 90 por ciento de las lesiones son tratables y curables en el presente. “Hay que cuidarse del sol, no tenemos la cultura de protección solar y vivimos retirando lesiones de piel. A veces parecemos dermatólogos en el consultorio retirando lesiones sospechosas de piel, indicando productos de protección solar porque es muy frecuente que nos consulten por lesiones tumorales en la piel, sobre todo en la cara, región facial, cuero cabelludo”, advierte el entrevistado.

Hemos crecido en tecnología y recursos humanos que nos permiten hoy en día prevenir, diagnosticar y tratar diversos padecimientos que de consultar a tiempo,  ser evaluados con especialistas idóneos y tratados en forma correcta y oportuna permitirán la curación de este flagelo que es una de las principales causas de muerte actualmente en Venezuela y resto del mundo.

Fuente: por Blanca García Bocaranda, publicado en Gentiuno.com

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